Creo que aún sé cómo destrozarle la vida a un hombre.



viernes, 7 de diciembre de 2012

CON CARA DE PERRO



Joder.
No me acostumbro a esta Jefatura.
Llevo cuatro meses aquí -en La Coruña- y aún estoy incómodo, fuera de sitio. Me dicen algunos colegas que siempre tengo cara de "enfado constante"; cara de culo. No es verdad: es que aún no he encontrado mi sitio. Pero no me importa; que un comisario tenga cara de perro no está de más; puede ser muy útil.
Lo que me falta es una hembra.
No.
No volveré a pasar por ello.
Aún está muy fresca la herida del último desengaño. No me volveré a enamorar…
…¿Quién es ésta? ¡Qué tetas tiene! Tranquilo, Casteleiro, no te pierdas. Sé un profesional.
-“¿Puedes venir a verme ahora?”
No esperé a oír qué me contestaba. Cuando entró en el despacho le planteé rápidamente el trabajo. Un sucio asunto de agresión sexual. Tratar con ella algo así me rebajó la libido. Mejor.
La eché.
He oído hablar de ella. Las malas lenguas bullen en esta Jefatura: son unas porteras. Que si se lió con éste…, que si es muy buena haciendo aquello…
Me da igual. Está muy buena; pero ahora yo no tengo humor para acercarme a otra mujer.
Aún no.
Pero, cuando se marcha del despacho, le miro el hermoso culo con delectación.
Tranquilo, Casteleiro.

1 comentario:

  1. Cómo son los hombres...
    Sí...
    Muy afectado por sus historias anteriores, pero le mira el escote y el culo.
    No tienen arreglo.

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