Otro día igual, pensó Chispa.
Últimamente estaba un poco desganada y ese no era buen síntoma, De verdad no
sabía que le ocurría? Solo necesitaba parar. Pero cuando? Continuaba con sus
cábalas cuando de repente su sensible pituitaria percibió un olor, era el olor,
era aquel olor pero de dónde provenía?. Recorrió el pasillo de la Comisaría
expectante y su adrenalina disparada, pero no ocurrió. No vio a nadie.Vio al
Comisario Casteleiro. Pero él no era. Cuanto tiempo había pasado desde que lo
vio por primera y última vez?
--- Puedes venir a verme
ahora? -
--- Claro Jefe, dejo el bolso
en el grupo y voy ahora mismo.
El Comisario Casteleiro era el
Comisario. Había otros, uno por Brigada pero él era diferente. Cincuentón, de
complexión delgada, muy hablador, siempre mal vestido y un buen policía. Todos
pensaban que siempre estaba nervioso pero Chispa no lo creía. Su estress era un
enfado contante, la mayoría de las veces con razón. Su problema era que no sabía
deshacerse de sus incompetentes.
Chispa entró en su despacho.
Su Jefe le miró de refilón el escote, hecho que a ella no le afectaba en
absoluto.Y comenzó diciendo...
--- Ayer se presentó una
denuncia por agresión sexual. Al parecer la denunciante se citó voluntariamente
con el agresor al que conoció en una página de encuentros. La guardia de noche
la citó para esta mañana y ya sabes, toda la carne en el asador.--- ---- Muy bien Jefe, pero ya
sabe como soy. Estoy harta de denuncias falsas de violaciones así que ya con lo
que me dice... aunque claro siempre lo mismo. Si ella dice no es no. --- Ya, ya, de esos podíamos
hablar y hablar pero ya sabes que de juzgar nada de nada así que cuando termines
con ella me cuentas aunque tengo que recibir al nuevo Comisario,
Chispa apenas le prestó
atención. Solo pensaba en la víctima y en la batalla que contaría sobre alguien
que conoció a través de Internet y que la había violado o no.
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